Parece una tontería, pero pensaba que la manera de vivir el fútbol aquí sería más distante de la manera tan pasional que se siente en España. Me equivoqué.
Si en España hay aficionados que se agrupan en peñas y tienen ya un lugar fijo para situarse en los partidos, aquí, también; si en España se cantan tropecientos mil cánticos con unas letras no muy elaboradas, aquí también; que en España cuando una jugada o una situación que ocurre en el terreno de juego no nos convence, insultamos... pues aquí también.
¿Será que la religión futbolera se vive con la misma fervorosidad en todas partes?
Pancartas y camisetas iguales a las del equipo son señas mundiales.










